La tumba del “Santet” de Poblenou

Aunque cuando uno visita una ciudad no espera que nadie le recomiende visitar un cementerio, la tumba del “Santet” de Poblenou es digno de mención y sin duda merece una visita si estás conociendo Barcelona.

En Barcelona, pocos son los que tan siquiera han oído hablar del Santet  (incluso muchos de los habitantes de la ciudad, principalmente los más jóvenes, no conocen esta historia). Sin embargo, hace más de un siglo su tumba es visitada por miles de personas que le rezan, ofrecen flores y regalos póstumos y le piden favores. Así, su fama ha ido creciendo y más allá de reportajes, monográficos y capítulos de libros, el Santet incluso es nombrado a veces en medios de comunicación generalistas.

El santet de Poblenou, que en vida recibió el nombre de Francesc Canals i Ambrós, nació en la plaza de la Llana en una fecha indeterminada (se han dado varias) del año 1877, en el seno de una familia humilde.

Ya desde pequeño, el “Santet” (en castellano “el Santito”) tenía como objetivo y obsesión ayudar a todo aquel que pudiera, incluyendo a aquellos que no conocía.

De pequeño, el Santet empezó a hacer predicciones que casi siempre ocurrían, y que con el paso de los años se fueron agrandando sus visiones, hasta no saber actualmente a ciencia cierta cuáles fueron reales y cuáles invenciones y leyendas posteriores.

A los 14 años Francesc se puso a trabajar en los por aquel entonces famosos almacenes El Siglo de Barcelona, los más antiguos de España, fundados el año 1878. Al poco tiempo de estar en aquella empresa, se había ganado la estimación de todos sus compañeros, sin que tan siquiera uno hablara mal de él. Francesc ayudaba a todos, ya fueran jefes, compañeros o clientes, y nunca negó un favor a nadie. Fue en aquellos años cuando se le empezó a conocer por todos como el Santet, según podemos leer en el libro La Barcelona insòlita y heterodoxa (Miguel Aracil; 2008).

Las premoniciones del Santet levantaban bastante curiosidad e, incluso en algunos casos, preocupación, ya que la mayoría de ellas se convertían en realidad. Una de las premoniciones del Santet que más dio que hablar fue la del enorme incendio que arrasó casi totalmente los almacenes El Siglo (25 de diciembre de 1932), más de tres décadas después de la muerte del Santet.

Sin embargo, la premonición que consta como más impactante es la que Francesc Canals hizo sobre su propia muerte, que aconteció el 27 de julio de 1899.

Al morir, el Santet fue enterrado en el cementerio del Poble Nou ,uno de los más antiguos de Barcelona (1775) y que también se conoce como “Cementerio de Levante”.

La tumba del "Santet" de Poblenou

Después de su muerte, conocidos y compañeros de trabajo del Santet visitaban su tumba e iban a hacerle peticiones y fue entonces cuando la tradición popularizó el hecho de que dichas peticiones se cumplían. De hecho, fue a partir de dicha creencia que la tumba del Santet del Poblenou fue recibiendo año tras año más visitas y fue creciendo la fama sobre los poderes milagrosos del Santet.

Aún hoy, más de un siglo después de su muerte, bastantes personas, generalmente mayores, acuden a rezar, a implorar favores, o sencillamente a dejar algunas flores, estampas, peticiones, figurillas, a la tumba del Santet.  Varios nichos expresamente habilitados para recoger las ofrendas que aún hoy le hacen los visitantes al cementerio, nos demuestran la fe que alguna gente sigue teniendo en el santet.

 

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