La Catedral de Barcelona, catedral de Santa Eulàlia

Catedral de Barcelona de noche

La Catedral de Barcelona, realmente llamada Catedral de la Santa Creu i Santa Eulàlia, es una catedral gótica y uno de los monumentos religiosos más preciados de nuestra ciudad.

Construida entre los siglos XIII y XV, la Catedral de Barcelona (no confundir con la mal llamada Catedral del Mar) es un claro ejemplo de sincretismo. La actual catedral se edificó sobre la antigua catedral románica, edificada a su vez sobre una iglesia de la época visigoda a la que precedió una basílica paleocristiana.

La Catedral de Barcelona está dedicada a la Santa Cruz (Santa Creu) desde el año 599 y se añadió a partir del año 877 a Santa Eulalia, antigua patrona de Barcelona que más tarde fue sustituida por la Mare de Déu de la Mercè (Virgen de la Merced o Mercedes).

El interior de la catedral de Barcelona es impresionante y hay que visitarlo. Desde hace algunos años, durante algunas franjas horarias la visita no es gratis. Además, recordemos que sea cual sea el horario de acceso a la catedral hay que ir mínimamente tapados (no hablamos de nada excepcional, simplemente no se puede entrar con pantalones de bañador, tops y similares).

La catedral está formada por tres naves de la misma altura, la central el doble de ancho que las laterales. Hay una galería en forma de U que está por encima de las capillas laterales. En las naves laterales hay otras 17 capillas.

Aunque todo su interior es impresionante, destacaríamos el coro, sobrio pero magistral y, sobre todo, la capilla de Santa Eulàlia. La Catedral también cuenta con un precioso claustro exterior. Un jardín donde, además de vegetación, siempre podremos observar 13 preciosas ocas (el número 13 no es casual. Se cuenta que cuando Santa Eulàlia fue sacrificada poseía 13 ocas).

Como muchas otras catedrales, la catedral de Barcelona también luce medio ocultas en su fachada algunas gárgolas. La más famosa de ellas, sin duda, es la gárgola unicornio .

GÁRGOLA UNICORNIO Catedral Barcelona

Aunque es complicado, vale la pena perderse por los pasillos de la Catedral de Barcelona con calma, cuando haya poca gente, y disfrutar de su silencio y de su esencia.

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